Aprender a tocar la guitarra

estruc01

La guitarra es el instrumento musical más popular, tanto en su rama cordófona como genérica, presente en el arraigo cultural de países dispares y núcleo de la mayoría de estilos musicales y el propio folclore. Clave irrefutable de la evolución musical de EEUU y método de expresión de la tradición y la raza en España, con raíces históricas, este instrumento suscita anhelo por domeñarlo y pasión por aprehenderlo a partes iguales.

Así pues, en tanto que los enfáticos entregados a este arte abogarán por un periplo nómada y bohemio, los interesados en iniciarse en el don del punteo habrían de optar por un curso de guitarra. A pesar de que puede ser impartido presencialmente por profesores y maestros de la materia, que sin duda nos prestarán una ayuda más personalizada y una corrección instantánea, los cursos de guitarra idóneos para el aprendizaje básico e impregnarse de los primeros acordes mediante la práctica, la repetición y la superación, son los autodidácticos. Su amplia oferta en la red de técnicas de guitarristas que ofrecen sus conocimientos desinteresadamente, su semejanza con la instrucción física mediante vídeos detallistas y grabaciones de audio, su optimización estilística que más se adecúe a nuestros intereses y su evidente facilidad de segmentación horaria constituyen un modo óptimo de aprendizaje.

 

Dentro de este inmenso abanico de opciones, el curso de guitarra ha de regirse por una decisión crucial: el estilo que abarcaremos y, por ende, el tipo de guitarra que utilizaremos. La guitarra eléctrica abarca el rock, el heavy, el funky y hasta el jazz; la clásica y la acústica tienen una semejanza francamente manifiesta, con la distinción de que la acústica tiene un tono más metálico que la española, y es usada en el folk, el pop y la música country.

Además, otro aspecto vital que marcará el desarrollo en la evolución guitarrista será el enfoque de esta; esto es, el carácter inductivo o deductivo que decidamos aplicar a nuestro aprendizaje. En función de nuestro curso de guitarra elegido, podremos comenzar por canciones que incluyan un repertorio de acordes básicos, para asimilarlos primeramente y más adelante experimentar y puntear con el apoyo de su base, o entablar primero la mecanización de las escalas, mención especial a la pentatónica (la más presente en todos los estilos), para luego inferir de manera más natural el cambio entre acordes.

En analogía con esto último, cabría destacar qué función particular querríamos desempeñar. A raíz de esto se aprecian dos distinciones: el curso de guitarra melódico y armónico. Una guitarra melódica carga el peso de la melodía, y se encarga de los punteos, solos y, en definitiva, de la base sonora de la canción, mientras una armónica complementa a esta acompañando el ritmo y manteniendo el pulso, y sirviendo de apoyo a otros instrumentos.

En conclusión, el curso de guitarra que se amolde a tus pretensiones te proporcionará una sensibilidad musical única, una causa de satisfacción personal y, en mayor medida, un instrumento de conexión y expresión vital.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *