El consentimiento condicionado

Fines-matrimonio-canonico

La condición se distingue de figuras como el término, el modo, la causa o la demonstración. Por condición se entiende aquel hecho del que se hace depender la eficacia de un determinado negocio jurídico. La condición puede ser de dos tipos: propia o impropia. Si el hecho fuera futuro e incierto, estaríamos ante la condición propia. Si falta alguno de sus elementos, es decir, si el hecho fuera futuro pero cierto o pasado pero desconocido por el sujeto que pone la condición entonces hablaríamos de condición impropia. Hay que distinguir entre condición suspensiva=en la que los efectos jurídicos quedan diferidos hasta el momento en que la condición se cumpla, y condición resolutoria =de cuya verificación depende la eficacia jurídica del negocio ya perfeccionado. El Derecho canónico solamente admite las condiciones suspensivas, ya que una condición resolutoria implicaría un supuesto de simulación parcial por exclusión de la indisolubilidad.

La condición de futuro:

El canon 1102.1 establece que “no puede contraerse válidamente matrimonio bajo condición de futuro”. Este canon pone de manifiesto que es suficiente con demonstrar que se puso una condición de futuro para que se entienda que el matrimonio es nulo, aunque con posterioridad se haya cumplido dicha condición[1]. Es decir, basta que se demuestre que exista la condición para que el matrimonio sea declarado nulo. A diferencia, el anterior Código determinaba la invalidez del matrimonio contraído bajo condición de futuro únicamente en el caso de que la misma estuviera referida a un hecho contra la substancia del matrimonio o cuando ésta no se cumpliera.

Otra diferencia entre el anterior Código y el vigente, es que en el anterior se recogían expresamente los supuestos de condición necesaria e imposible en el sentido de tenerla por no puesta, el vigente no dice nada al respecto, aunque antes tales referidas condiciones serían lógicas seguir el criterio anterior, es decir tenerlas por no puestas.

Las condiciones de pasado y de presente:

El canon 1102. 2 establece que “el matrimonio contraído bajo condición de pasado o presente es válido o nulo, según se verifique o no aquello que es objeto de la condición” añadiendo en el tercero que “sin embargo, la condición de que se trata en el n.2, no puede ponerse lícitamente sin licencia escrita del Ordinario del lugar”.

La condición de pasado o de presente es la que versa sobre un hecho ya acaecido pero que es aún desconocido por el sujeto. Lo fundamental de esta modalidad de condición es la incertidumbre del sujeto que la formula y, en mayoría de los casos, versa sobre una cualidad del otro contrayente. La cuestión doctrinal más controvertida hace referencia al momento en que debe estar presente la duda del sujeto. En este sentido, la doctrina se mueve entre la exigencia de que la misma perdure hasta el mismo momento de la prestación del consentimiento, la necesidad de que la duda se haya presentado al menos en algún momento del proceso- duda inicial- y la más flexible, que admite incluso los estados de certeza provocados por problemas psicológicos de carácter obsesivo. La jurisprudencia parece inclinarse por la última, lo que llevaría a admitir como supuestos de condición de pasado o de presente aquellos en los que más que duda lo que existe es una falsa percepción de la realidad motivada por ignorancia o error. El tratamiento por parte del legislador de la condición de pasado y de presente es distinto del de la condición de futuro, pues la validez del mismo se supedita a la verificación del objeto de la condición.

Condición potestativa de futuro:

Las condiciones potestativas de futuro son aquellas en que “el evento consiste en una conducta o actividad- se supone del otro contrayente- que depende de la voluntad del sujeto y que debe verificarse ampliamente a lo largo del tiempo”. Ejemplos son: “si dejas el alcohol”, “si vivimos en una ciudad o país determinado” o “si acabas la carrera”. La catalogación de estos supuestos debe hacerse atendiendo al análisis de la voluntad del sujeto, debiéndose aplicar el régimen de la condición presente cuando se concluya que lo que quiso obtener el contrayente fue la promesa seria y sincera de cumplir, y el de la condición de futuro cuando se deduzca que su intención era la de supeditar el consentimiento a la realización práctica del objeto de la condición, resultando en este segundo caso la nulidad del matrimonio.

[1] Con ello, puede afirmarse que en el Derecho Canónico no se reconocen efectos propiamente suspensivos o resolutorios a la condición.

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