El hombre que nadaba con los cocodrilos

¿Se puede tener a un cocodrilo como mascota? En el siguiente documental nos adentraremos en la selva tropical para conocer la impactante historia de Chito y Pocho, el hombre que nadaba con los cocodrilos y  adoptó un aligátor como animal de compañía.

Chito es un pescador y padre de familia costarricense natural de Siquirres, una localidad costera que adquirió gran repercusión internacional mediante la difusión de esta singular historia, cuyo comienzo hay que situarlo veinte años atrás.

Los reptiles en general y los cocodrilos en particular, son considerados como los grandes depredadores de la selva, fríos y meticulosos a la hora de desplegar su potencial físico sobre sus presas, son mundialmente temidos y las personas suelen intimidarse ante su presencia.

Hace veinte años, Chito encontró al cocodrilo mal herido en la orilla de un río y decidió llevárselo a casa y construirle un estanque para poder alimentarlo hasta que se curara, poco a poco esta relación se fue intensificando y el cocodrilo esperaba a que el pescador regresara de su trabajo para acercarse al porche como si fuera un perro.

Un día, Chito decidió aceptar la “invitación” de su mascota y se metió al estanque con él, desde entonces todos los días sacaba un hueco para nadar con el cocodrilo, se bañaban juntos, lo acariciaba y jugaba con él incluso en la oscuridad de la noche. Se podría decir que Chito y Pocho disfrutaban mutuamente de su compañía.

¿Cuál es el secreto? Tal como el mismo Chito argumenta en este espectacular reportaje, “para adentrarte en el medio debes ser parte del medio” , respetar el hábitat del animal, su naturaleza y sus costumbres. Como se puede apreciar en el vídeo, el pescador prácticamente se mimetiza con el cocodrilo adoptando sus mismos movimientos y manejándolo con total destreza sin que el animal muestre ni el más mínimo signo de agresividad.

Desgraciadamente, Pocho murió sin que existiera una causa aparente, un hecho que ha conducido a la especulación sobre un posible envenenamiento, pues algunos ejemplares de aligátor pueden vivir hasta cien años sin dificultad.

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