Parto inducido

parto inducido

Si los riesgos de prolongar el embarazo son más altos que los de dar a luz de inmediato, el médico recomienda un parto inducido. Eso consiste en que el médico puede valerse de ciertas técnicas para provocar las contracciones. Los métodos que se utilizarán serán en función del estado en que esté el cuello del útero. Si éste no ha comenzado a dilatarse se considera que todavía no está preparado para el parto. Para hacer que el cuello del útero este preparado para el parto el médico puede recurrir a hormonas. A menudo estos procedimientos pueden desencadenar el parto. Si el parto no empieza por si solo se le pondrá una infusión intravenosa de Pitocina. Esta es una forma sintética de la hormona oxitócica, que tu cuerpo produce naturalmente durante un parto.

Razones para inducir el parto:

Si sigues embarazada más de la cuenta, las complicaciones no tardarán en aparecer. Un ejemplo es la placenta. Esta puede ser menos eficaz a la hora de pasar los nutrientes al bebé, lo cual puede aumentar la posibilidad de que el niño nazca sin vida o que tenga problemas muy graves.  Otra razón es que has roto aguas pero el parto no comienza por sí sólo. En este caso se recurre a la inducción del parto para disminuir el riesgo de infección del útero y del bebé. Si sufres de una enfermedad crónica o aguda como diabetes, hipertensión arterial, de una afección en los riñones o contraes preeclampsia la inducción del parto es la solución.

¿Siempre la inducción del parto es la mejor solución?

No siempre. Los casos como tener la placenta previa, la posición del bebé se encuentra de tal forma que no puede salir con la cabeza primero, los controles indican que  el bebé no puede soportar las contracciones, requieren una intervención, por tanto la cesárea es la solución. Si para la madre o para el bebé supone un peligro tener un parto vaginal, la inducción no podrá ser llevada a cabo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *